Inicio Noticias Nuestra revista MESARET Club del monaguillo La Vocación de San Mateo Nuevo ingreso Contacta con nosotros
 Presentación
   Saludo del Sr. Arzobispo
   Saludo del Sr. Rector
   Nuestro santo patrón
   Un poco de historia
   Un Seminario nuevo y libre
   Fines del Seminario
   Un vistazo exterior
   Un vistazo interior
   Nuestro escudo
 Conócenos
   Secciones y cursos
   Un día en el Seminario
   Un año en el Seminario
   Testimonios
 Curso 2014-2015
   Índice y Cursos anteriores
   Itinerario espiritual
   Noticias
   Preseminario
   Campeonato Sto. Tomás de V.
 Curso 2013-2014
   Itinerario espiritual
   Los cursos y sus fotos
   Noticias
   Conoce tu diócesis
   Convivencias de monaguillos
   Imagen de Sto. Tomás de V.
   Peregrinación vocacional
   X Concurso literario
   Día del Seminario
   Torneo de fútbol S. José
   Peregrinación de las familias
   Día de las familias
   Confirmaciones
   Cursillo de ingreso 2014
   Campamento de verano
   Peregrinación 2ª Sección
   Conviv. Verano 3ª Sección
 Club del monaguillo
   Presentación
   San Tarsicio
   Benedicto XVI
   Juan Pablo II
   Cómics
 Materiales
   Vídeos
   Música
   Documentación
   Oraciones vocacionales
   Otros materiales
 Otros temas
   Nuevo ingreso
   Nuestra revista MESARET
   CD Flagrantes Illuminamus
   En las Redes sociales
   En los Medios de comunicación
   Caminar sobre las aguas
   La Vocación de San Mateo
   Beato José Sala Picó
   Beatificaciones 2007
   JMJ Madrid 2011
   Autorizaciones
   Ayuda al Seminario
   Otros enlaces Web
   Contacta con nosotros

Curso 2009-2010

Itinerario espiritual

 

“Haced lo que Él os diga” (Jn 2, 5)
La Virgen María

Ya en 1959, el Beato Papa Juan XXIII había hecho notar: “Poco antes de que el Cura de Ars terminase su carrera tan llena de méritos, la Virgen Inmaculada se había aparecido en otra región de Francia a una joven humilde y pura, para comunicarle un mensaje de oración y de penitencia,  cuya inmensa resonancia espiritual es bien conocida desde hace un siglo. En realidad, la vida de este sacerdote cuya memoria celebramos, era anticipadamente una viva ilustración de las grandes verdades sobrenaturales enseñadas a la vidente de Massabielle. Él mismo sentía una devoción vivísima hacia la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen; él, que ya en 1836 había consagrado su parroquia a María concebida sin pecado, y que con tanta fe y alegría había de acoger la definición dogmática de 1854”. El Santo Cura de Ars recordaba siempre a sus fieles que “Jesucristo, cuando nos dio todo lo que nos podía dar, quiso hacernos herederos de lo más precioso que tenía, es decir de su Santa Madre. (Carta de SS Benedicto XVI para la convocación del año sacerdotal)

El nuevo curso que comenzamos va a dar sus primeros pasos dentro del Año del Sacerdocio, y en nuestro itinerario particular, dedicado a la Virgen María. Siguiendo la invitación que el Papa Benedicto XVI nos hace a todos de vivir el año sacerdotal, queremos que el calendario y la programación del curso estén iluminados por la presencia de la Virgen María. La misión del Seminario es la de darnos a conocer a Cristo y llevarnos a identificarnos con Él. La Inmaculada es la que mejor nos puede ayudar a crecer en nuestra vocación del modo más perfecto.

En el hogar de Nazaret, Jesús, José y María consagraron sus vidas a cumplir el plan de Dios. Cada una de nuestras familias, y la nuestra del Seminario, por la oración en común, queremos seguir estas mismas huellas de santidad de la Sagrada Familia.
 

Primer trimestre Segundo trimestre Tercer trimestre
Iglesia Jesucristo Misión
"¡Feliz tú, que has creído!" "Dichosos los que escuchan la Palabra" "En el Cenáculo con María"

PRIMER TRIMESTRE

"¡Feliz tú, que has creído!"
(Lc 1, 45)

«Las palabras del ángel Gabriel en Nazaret: "Alégrate, llena de gracia" (Lc 1,28) iluminan también la escena del Calvario. La Anunciación marca el inicio, la Cruz señala el cumplimiento. En la Anunciación, María dona en su seno la naturaleza humana al Hijo de Dios; al pie de la Cruz, en Juan, acoge en su corazón la humanidad entera. Madre de Dios desde el primer instante de la Encarnación, Ella se convierte en Madre de los hombres en los últimos instantes de la vida de su Hijo Jesús. Ella, que está libre de pecado, "conoce" en el Calvario en su propio ser el sufrimiento del pecado, que su Hijo carga sobre sí para salvar a la humanidad. Al pie de la Cruz en la que está muriendo Aquél que ha concebido con el "sí" de la anunciación, María recibe de El como una "segunda anunciación ": "¡Mujer, ahí tienes a tu hijo!" (Jn 19,26)» (Juan Pablo II, JMJ 2003, n 2)

La Virgen María creyó en el anuncio del ángel Gabriel, y experimentó el gozo inmenso de ver cómo se cumplía lo que Dios le había prometido. Con el "sí" la su vocación se convirtió en Madre de Dios, por la encarnación. Este mismo "sí" suponía aceptar el ser también Madre de la Iglesia. El Seminario, dentro de la Iglesia como corazón de la diócesis, desea identificarse como el grupo de los hermanos y amigos de Jesús, los hijos queridos de la Virgen María. Nosotros también seremos "dichosos" o "felices" si creemos como Ella, si respondemos con generosidad a la llamada que a cada uno Dios nos hace.

SEGUNDO TRIMESTRE

"Dichosos los que escuchan la Palabra"
(Lc 11, 28)


«María es Madre de la divina gracia, porque es Madre del Autor de la gracia. ¡Entregaos a Ella con plena confianza! Resplandeceréis con la belleza de Cristo (...) En la escuela de María, descubriréis el compromiso concreto que Cristo espera de vosotros, aprenderéis a darle el primer lugar de vuestra vida, a orientar hacia El vuestros pensamientos y vuestras acciones.

Queridos jóvenes, ya lo sabéis: el cristianismo no es una opinión y no consiste en palabras vanas. ¡El cristianismo es Cristo! ¡Es una Persona, es el Viviente! Encontrar a Jesús, amarlo y hacerlo amar: he aquí la vocación cristiana. María os es entregada para ayudaros a entrar en una relación más auténtica, más personal con Jesús. Con su ejemplo, María os enseña a posar una mirada de amor sobre aquel que nos ha amado primero. Por su intercesión, María plasma en vosotros un corazón de discípulos capaces de ponerse a la escucha del Hijo, que revela el auténtico rostro del Padre y la verdadera dignidad del hombre». (Juan Pablo II, JMJ 2003 n 4)

Para Jesús la mayor alabanza posible que se puede hacer de su Madre es haber escuchado y cumplido sus palabras. La Virgen, siendo Madre, se convirtió en discípula y tuvo a su Hijo como Maestro, como el centro y modelo de todas sus cosas. Ella supo guardar las palabras de Jesús, no sólo recordarlas, sino darle vueltas en su corazón, asimilarlas y hacerlas vida. El Seminario tiene aquí otro de sus ejes vertebradores. El segundo trimestre, central en la marcha del curso, gira entorno a Jesucristo, y nos descubre el Seminario como un verdadero discipulado en el que madurar en nuestro modo de pensar, sentir y actuar en unión con Cristo, en actitud de humildad y generosidad siguiendo el ejemplo de la Virgen María.

TERCER TRIMESTRE

"En el Cenáculo con María"

«Queridos jóvenes, sólo Jesús conoce vuestro corazón, vuestros deseos más profundos. Sólo El, que os ha amado hasta la muerte, (cfr Jn 13,1), es capaz de colmar vuestras aspiraciones. Sus palabras son palabras de vida eterna, palabras que dan sentido a la vida. Nadie fuera de Cristo podrá daros la verdadera felicidad. Siguiendo el ejemplo de María, sabed decirle a Cristo vuestro "sí" incondicional. Que no haya en vuestra existencia lugar para el egoísmo y la pereza. Ahora más que nunca es urgente que seáis los "centinelas de la mañana ", los vigías que anuncian la luz del alba y la nueva primavera del Evangelio, de la que ya se ven los brotes. La humanidad tiene necesidad imperiosa del testimonio de jóvenes libres y valientes, que se atrevan a caminar contra corriente y a proclamar con fuerza y entusiasmo la propia fe en Dios, Señor y Salvador.

Sabed también vosotros, queridos amigos, que esta misión no es fácil. Y que puede convertirse incluso en imposible, si sólo contáis con vosotros mismos. Pero "lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios" (Lc 18,27; 1,37)» (Juan Pablo II, JMJ2003 n 6)

En el Cenáculo la Virgen María ora junto a los discípulos para que Jesús envíe el Espíritu Santo y así puedan cumplir la misión que el Señor les había encomendado. Es lo que nosotros en este trimestre queremos pedir al Señor junto con nuestra Madre, que nos invada el Espíritu de amor que nos lleve a dar la vida como Él nos pide. En el Seminario, en nuestras familias, en nuestros pueblos, en nuestros ambientes, tenemos que ser los testigos del amor de Dios, con la fuerza y alegría que el Espíritu Santo nos comunica en Pentecostés. Nosotros somos, aquí y ahora, quienes tenemos que invitar con confianza a los que nos rodean a acercarse a Jesús y dejarle actuar, para que también escuchen la llamada del Señor a vivir junto a Él.

 

Índice de Itinerarios espirituales de cursos anteriores

  + Actual
  + Curso 2013-2014
  + Curso 2012-2013
  + Curso 2011-2012
  + Curso 2010-2011
  + Curso 2009-2010
  + Curso 2008-2009

 

Inicio | Noticias | Nuestra revista MESARET | Club del monaguillo | La Vocación de San Mateo | Nuevo ingreso | Contacta con nosotros

Seminario Menor "Sto. Tomás de Villanueva"
Pza. San Andrés, 4
45002 - Toledo
ESPAÑA
Telf. (+34) 925 224 950
Fax (+34) 925 222 271